En esta semana se hizo efectiva la renuncia del presidente del directorio del Fondo de Reconstrucción del Sur FORSUR, Julio Favre, quien tuvo muchas críticas por el manejo de esta institución, creada el 28 de agosto de año pasado, con el fin de reconstruir las ciudades devastadas por sismo de 7.9 grados.
Su alejamiento del Forsur, conllevó a que el presidente regional de Ica, Rómulo Triveño, se mostrara satisfecho por esa decisión y propusiera la desactivación o desaparición de este organismo ya que “no funciona”, según manifestaba, Rómulo, a los medios de comunicación.
Las causas que hayan originado son diversas, como las reiterados pedidos de renuncia. También, las constantes críticas a su desempeño, desde ciertos sectores políticos, aunque él negara lo contrario. A esto se suma que la labor de Favre fue incomprendida por el pueblo iqueño.
La renuncia de Favre no trae ninguna consecuencia, al contrario, el manejo que tuvo frente al FORSUR en estos siete últimos meses, permitieron dejar listo los expedientes técnicos para la ejecución de las obras, algo que fue traducido por la mayoría como “no haber hecho nada”.
Pues, según sus argumentos, la demora se debió a lo engorroso que son los trámites burocráticos y lo peor es que la mayoría de predios son informales, no están inscritos en los registros públicos y por eso, la ley impedía que el Estado entregue los bonos. Competía al COFOPRI regularizar esto.
Toda esta demora y renuncia, demuestra que cuando sucede un desastre de esta naturaleza, el Estado no esta preparado lo suficiente para asumir las consecuencias que trae ésta. Es una experiencia, que es conocida, pero que es difícil para las actuales autoridades correspondientes resolver de forma efectiva y rápida estos problemas.
Por otro lado, es que la población también desconoce, que antes de una reconstrucción se hace un previo estudio, y esto demora de acuerdo a la intensidad del desastre. Recae culpa a algunos medios de comunicación, quienes soslayan esto con el propósito de solo mostrar la demora traducido normalmente como ineficiencia de quien lo maneja, cosa que no siempre en su totalidad es cierta.
Su alejamiento del Forsur, conllevó a que el presidente regional de Ica, Rómulo Triveño, se mostrara satisfecho por esa decisión y propusiera la desactivación o desaparición de este organismo ya que “no funciona”, según manifestaba, Rómulo, a los medios de comunicación.
Las causas que hayan originado son diversas, como las reiterados pedidos de renuncia. También, las constantes críticas a su desempeño, desde ciertos sectores políticos, aunque él negara lo contrario. A esto se suma que la labor de Favre fue incomprendida por el pueblo iqueño.
La renuncia de Favre no trae ninguna consecuencia, al contrario, el manejo que tuvo frente al FORSUR en estos siete últimos meses, permitieron dejar listo los expedientes técnicos para la ejecución de las obras, algo que fue traducido por la mayoría como “no haber hecho nada”.Pues, según sus argumentos, la demora se debió a lo engorroso que son los trámites burocráticos y lo peor es que la mayoría de predios son informales, no están inscritos en los registros públicos y por eso, la ley impedía que el Estado entregue los bonos. Competía al COFOPRI regularizar esto.
Toda esta demora y renuncia, demuestra que cuando sucede un desastre de esta naturaleza, el Estado no esta preparado lo suficiente para asumir las consecuencias que trae ésta. Es una experiencia, que es conocida, pero que es difícil para las actuales autoridades correspondientes resolver de forma efectiva y rápida estos problemas.
Por otro lado, es que la población también desconoce, que antes de una reconstrucción se hace un previo estudio, y esto demora de acuerdo a la intensidad del desastre. Recae culpa a algunos medios de comunicación, quienes soslayan esto con el propósito de solo mostrar la demora traducido normalmente como ineficiencia de quien lo maneja, cosa que no siempre en su totalidad es cierta.

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